martes, 3 de enero de 2012

Edén.

Mientras pensaba en ti me perdí por un camino de oro y rubíes donde cada adoquín tenía su propia personalidad, donde cada pisada nunca podía ser un paso en falso. Cruzaba un frondoso bosque, limpio y puro como el agua de lluvia mágicamente filtrada en el terciopelo de tus cabellos, y un agradable aroma a jazmín inundaba mi olfato llenándome de paz. Una suave brisa conducía las notas más dulces jamás escuchadas por un mortal, interpretadas con gracilidad por tus cuerdas vocales, armonía de dioses.

Descubrí un edén exclusivo y único por el que vale la pena morir, pues en él cada gesto se ve recompensado con el máximo placer que son tus labios. Y aunque viva enamorado y la pasión quiera ser dueña de mis decisiones, habrá valido la pena si puedo tenerte aunque sólo sea una vez más.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Ícaro.

Un corazón herido agoniza mientras las carcajadas de la multitud siguen abriendo la herida, la confianza restante se tambalea y el cuerpo cae en un pozo de whisky y desesperación. Así me siento.
Difícil explicación tiene. O mejor dicho, difícil que yo la acepte. Y sin embargo aquí sigo, testarudo en mi lucha tras perder una y mil batallas, con una espada mellada y un escudo hecho a base de orgullo resquebrajado. Difícil explicación tiene, pues más intrincado resulta sabiendo que esta guerra nunca pasará a la historia por épica y que, si soy yo quien pierdo, mis ruinas no recibirán gloria alguna.
Tratando de descifrar el Caos recorrí tu cuerpo sin dejar más huella que el recuerdo de un suave tacto, sabiendo que a la mañana siguiente el sol te tendría envidia por radiante. Logré huir del laberinto del propio Dédalo sorteando falsas pistas, guiándome por el cielo que son tus ojos y el latir de un corazón lejano. Y los latidos se intensificaron hasta turbar mi mente, ya no pude oír nada más.
Hoy, temo haber sido ambicioso en demasía. Quise volar alto, muy alto, pero la cera de mis alas se derrite tan presurosa como los recuerdos sobre Ícaro afloran.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Como el sol.

Las nubes se arremolinan removidas con cuchara mientras lloran suavemente, pretendiendo que nadie se percate. Es todo un espectáculo para la vista. Para la mía, digo, que he logrado apartar mis manos y ver más allá, aún más, al distorsionado infinito.
Sus saetas giran contrarias porque algún loco se lo ha ordenado; y no miro a nadie. Quién fue capaz nadie lo sabe; pero quien quiso pudo, y sin demasiado ahínco. No necesitó demasiada fuerza de voluntad, sólo la suficiente para volar e inclinarse al borde de un abismo llamado Universo. Después, todo se complica.
Sangre saliendo de las cuencas tras conocer el verdadero horror, el óbito de las mentes, la auténtica hecatombe. Y delante, una fácil huída junto a una difícil decisión: el regreso al infierno velado o una vida funambulista sobre su filo. Y un constante por qué.

La respuesta acertada se oculta mientras millones forman el frente, ambicionando satisfacer las urgencias de incautos y no tan incautos. Conocen su poder, y no necesitan armas letales para mostrarlo. Maquilladas bajo recias máscaras de ideales pueden conquistar el mundo, muy a mi pesar. Sin sentir la palabra “créculo”, los esclavos arrastran la carga con una sonrisa de complicidad.

Agito mis alas.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Historia de una y mil vidas.

Y así llegué aquí para quedarme. Después de un penoso camino, de un viaje interminable por tierras desconocidas y peligrosas, me encontré con este idílico lugar. Y decidí que este era mi sitio.

Desde aquella, día tras día me siento en mi butaca a ver pasar el tiempo. Cómodo, tranquilo y sosegado, como debe ser.

Por mí no pasa el tiempo, o al menos yo no lo percibo. Realmente no puedo decir que pase, pues me mantengo invariable en la calidez de este mi hogar. Te gusta, ¿verdad? Como debe ser. ¿Quién no había de querer algo así? Sólo un estúpido saldría afuera pudiendo vivir sin ajetreos, sin luchas vanas por grandes conquistas demasiado alejadas de la realidad.

No. Yo no deseo salir de mi hogar. Mi burbuja. Mi máscara.

El mundo está loco. Yo vivo cómodo, tranquilo y sosegado, como debe ser.

Y así llegué aquí para quedarme. Después, perdí mi personalidad.

sábado, 4 de junio de 2011

Para Elena, por recordarme que al escribir también se sonríe. :)

Un punto en el universo, imperceptible como un quark, pero siempre presente y fundamental, Yo.
Presente en cuanto a tiempo, pues el futuro ya es pasado pero no todo el pasado es historia; fundamental per se, pues el poder del aleteo de las alas de una mariposa se minimiza ante el poder de la palabra, cuando la palabra es palabra y no simple habladuría banal.
Quizá me equivoque y sólo sea un pobre miserable que ha perdido la cordura al salirme del rebaño, pero soy tan imprescindible como cualquier otra oveja negra.
Y sí, hablo con ego, con el necesario para saber valorar lo que hago y poder levantar la cabeza sin importar el qué dirán; pero no llevo alzacuellos. Quererse a uno mismo es bueno, mientras no te olvides de querer a los demás. Os lo resumo: Si estoy callado, crezco; si estoy crecido, callarme.
Una imagen vale más que mil palabras; un ideal vale más que mil imágenes. Sigamos levantando flores.

Un punto en el universo, imperceptible como un quark, pero siempre presente y fundamental, Tú.

jueves, 10 de marzo de 2011

Agua, aire, fuego, tierra. Energía.

- Cariño, cierra los ojos, escucha el agua del mar romper contra las rocas. Escucha. Disfruta. ¿Lo oyes?
- Oigo vibrar el aire con el susurro de tu voz, con el crepitar de las llamas de tu corazón.
- ¿Sientes cómo gira el mundo?
- No me gusta, da vueltas, y me mareo... Pues tú eres mi centro de gravedad, y sino estuviera entre tus brazos mis rodillas estarían manchadas de tierra.
- ...
- Sólo bésame. Y siente cómo la energía fluye.

martes, 8 de marzo de 2011

Evidence.

¿Sabéis? Hace tiempo solía sonreír. Os juro que es verdad, y a pesar de que hoy ya no sea capaz, espero que la tormenta pase. Que pase como el tiempo que me lleva en su regazo, sin dejar siquiera que me dé cuenta. Creces, pequeño. Creces... Luchar por un falso sueño, sentir que ya no sientes, amar sin ser amado... ¿Realmente siempre es así? No. No quiero creérmelo. Es más, me niego a creérmelo. Vendrán momentos mejores... mientras tanto, el tiempo pasa.
Ya no sé qué hacer, cómo arreglar esto. Y ya no queda demasiado margen de maniobra, lo sé. Porque hacer lo que quiero no es lo correcto. O mejor: ¿Por qué hacer lo que quiero no es lo correcto? No lo sé, no lo entiendo, no logro ver el fallo. “Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo, todos los mediocres se conjuran contra él”, Jonathan Swift dixit. Yo creo que un genio es aquel que logra marcar su propio camino. Y yo aún tengo demasiado miedo, porque dar un paso es mucho más que dar un paso, porque realmente es mentira eso de “mejor solo que mal acompañado”. ¿Acaso los genios no tienen miedo? ¿O es que no tienen que temer? Yo estoy perdido. Perdido como nunca y como siempre. Perdido como un grito en el silencio. Perdido. La última pregunta es: ¿Habrá salida?