jueves, 17 de septiembre de 2015

V.


Quixen dar un pasiño máis,
por pequeno que fose,
sentindoo coma o derradeiro.
As forzas esvaecéranse
deixando tras de sí catro pedras
ás que non nomearei nin ruínas.

Eu, tan só podía mirar o chan
no que estaba axeonllado
sepultándome coa lama.
A terra seca mesturárase comigo,
a sangue e as bágoas
decidiran que así era mellor.


Senteime a esperar ao meu destino
e entre arrepío e arrepío
foi cando puiden erguer a vista.
Varias mans esperaban ás miñas,
facéndome entender
que non deixarían que me rendese.

miércoles, 15 de julio de 2015

Carta sin remite.

He perdido la cabeza. No recuerdo dónde ni cuándo, pero esta mañana quise usarla y simplemente no estaba.
No sé quién soy, no reconozco dónde me encuentro y mentiría si te dijese que somos amigos; tan sólo espero que seas capaz de reconocer mi letra y puedas devolverle el nombre a mi alma que se encuentra vacía. 
Disculpa que te escriba, pero en mi cartera solamente tengo un papel con tu dirección y eso debe significar algo. Hoy necesito que alguien me de cobijo entre sus recuerdos.
Necesito decirte que el tiempo no cura la locura, jamás podré agradecértelo; pero, por favor, apiádate de este pobre hombre solo.
Un saludo, Nadie.

jueves, 9 de julio de 2015

Altas pretensiones.

Como una gota de agua que se resiste a morir bajo el agobiante calor de julio, que se resiste a evaporarse hasta formar una masa amorfa junto con el resto. Así me siento.
Como la última gota, echando de menos algo que no quiero y enfrento gastanto las últimas reservas de fuerza que guardo en mi yo inmaterial, preguntándome cuánto tiempo tardaré en sucumbir.
El invierno todavía se ve demasiado lejano y yo ya no podré aguantar mucho más; esperemos que el otoño pueda darme un respiro, si es que soy capaz de llegar a él. Quizá antes me ayude alguna benigna tormenta en un año que se espera especialmente seco...

Sólo me queda confiar, sin suerte ni destino que juegue conmigo. Confiar en que soy quien realmente creo y entregar todo mi ser a cada segundo.

miércoles, 8 de julio de 2015

Bandera blanca manchada de barro.

El espejo se quebró cuando me expuse a su juicio; tal vez sólo fue el reflejo de mi ánima rota.
Las arrugas de un tiempo que nunca fue lineal son los surcos del vinilo que producen la banda sonora de mi vida con sus graves y agudos, aunque más grave es haber perdido el norte y su magnetismo.
Es obvio que en algún momento indeterminado se ha producido la debacle y hoy es complicado reconducir la situación, pero aún más que quien decide rendirse nunca podrá saborear la victoria. Luchar no es obligatorio, es cierto, pero en la batalla es donde se muestra lo mejor de cada uno.
Toca resurgir como un fénix de sus cenizas; toca volar más alto que nunca.

Esvaeceuse.

Esvaeceuse,
sen que puidese quitarlle unha soa prenda.
Non marchou, esvaeceuse
e eu nin tan sequera puiden quitarlle os ollos de enriba.
A súa figura perdura na miña retina; xa non necesito coñecer máis. Aínda os hai máis cegos.

lunes, 29 de junio de 2015

El escritor triste.

   De qué material estarán hechas las palabras para que, dependiendo de su uso, adquieran tan distintas propiedades.
   He visto cientas siendo arrastradas por la más leve brisa a lomos de un diente de león, tan livianas que podrían posarse sobre cualquiera sin perturbarlo en lo más mínimo. Hay otras que caen y ya nadie nunca será capaz de levantarlas destruyendo aquello donde se posan pero sentando nuevas bases.
   Hay palabras que no serían capaces de romper una pompa de jabón, pero también que desgarran escudos e hieren al más protegido.
   Palabras nube de azúcar, sabor limón e incluso whisky reserva; palabras con materia, toda ellas.

   De qué material estarán hechas las palabras para que puedan llegar a tener un valor tan alto, altísimo, del precio de las emociones. Y a pesar de todo nunca deberían ser vendidas.



   Dulce e irónico castigo el del escritor que quiere regalarlas y se ve obligado a vivir de ellas. Yo no quiero hacerlo; tampoco morir de hambre.  

viernes, 26 de junio de 2015

Leer es de maricas.

Sólo hay una pasión que me mueva: las fiestas que se van de madre.
Varios litros acompañados de alguna línea que otra siempre gustan, y deseando que terminen con una sesión de descoordinado sexo. Coger el coche sin casi saber que hay que girar la llave para salir quemando rueda es ya un clásico.
Al día siguiente, por supuesto, hay que depurar el cuerpo en el gimnasio. Musculatura, el resto es perder el tiempo. Las piernas tampoco importan mucho.

Soy un triunfador y en mi puta vida he abierto un libro. Ya sabéis, leer es de maricas.