Cierra los
ojos y siente, tu cuerpo está formado por miles de células que te lo permiten,
no lo desaproveches. Escucha tu respiración y el latir en tu pecho, entiende
que hoy estás vivo y eso es lo que importa. La vida es pasajera, piénsalo,
rápido, y ahora no te detengas, ahora corre a lograr lo que más ansías. Ahora.
El mejor momento es ahora.
viernes, 20 de diciembre de 2013
jueves, 19 de diciembre de 2013
Irracional.
Sólo
sus manos eran caos en un mundo dominado por el orden matemático.
Figras geométricas perfectas, colores puros y versos sin
sentimientos para morir en vida.Y es extraño que de algo creado por
y para el equilibrio crezca lo irracional. Extraño y cautivador
hasta lo insultante, sublime.
Su fin
no era más que el principio de una nueva era donde la palabra
cobrara de nuevo vida, donde lo efímero pasará a ser eterno; su fin
no era más que volar hasta rozar el techo de estrellas.
martes, 28 de mayo de 2013
...
El más absoluto silencio sólo lo rompía el tic-tac de un reloj y sus saetas, como si quisieran recordarme que el tiempo nunca se detiene. Sin embargo hoy a sido un día que ya se me hace interminable, con los nervios a flor de piel, ni mi cabeza soporta esta tensión.
El pasado se queda atrás, mentira, aún duele; el futuro es demasiado incierto como para hablar de él en este episodio. Del presente... sólo puedo traer estos puntos suspensivos.
Me encuentro en el lugar más inhóspito: las entrañas de una mente perturbada donde la paz no es posible aunque de guerra nunca se hable, buscándome en su espesura. Temo perder la vida al igual que he perdido mi cordura, como agua entre las manos.
Necesito un descanso, un refrigerio que alivie esta pesadumbre y um soplo de aire fresco que encharque de vida mis pulmones, sólo así seré capaz de continuar. Hace tiempo que la carga me ha superado y ya sólo camino por rutina, mas estas tierras son demasiado estériles para llenarme de nuevo, he de encontrar presto mi lugar, de lo contrario pronto serviré de alimento a esos buitres.
Todo se reduce a un signo ortográfico: los puntos suspensivos. Esperanza entre la angustia.
domingo, 19 de mayo de 2013
Inconcluso.
En este cuento no esperéis
encontrar brujas ni dragones, castillos encantados ni encantadores
príncipes; pero sí hay una hermosa princesa, un sapo, y mucha
magia.
Y es que en su historia hay más
tragedia que alegría, porque ella es una princesa de carne y
hueso... Pero su suerte pronto va a cambiar, pues la magia todo lo
puede y un mago con mis poderes no puede quedarse quieto ante tal
injusticia. "¿Qué poderes?", os preguntaréis. Pues es
fácil y sencillo, difícil es aprenderlo. Y es que no, yo no soy un
mago al uso, soy un mago cuyo poder proviene de una de las magias más
antiguas: la pabra; y mi magia reside en que yo soy el escritor y,
por tanto, yo decido el final.
Parece simple, ¿verdad? Bueno, he
de reconocer que en el fondo no lo es tanto... Hace falta mucho más
que una tirita para curar un corazón roto. Pero bueno, empecemos por
el principio:
No me quedó demasiado claro de si ella
miraba el mar o el mar la miraba a ella, sólo sé que mi corazón
latía más rápido, más fuerte y más violentamente de lo que las
olas rompían bajo sus pies. La naturaleza es sabia y le rendía
pleitesía, no como otros habían hecho antes.
¿Antes? Ups, perdón, reconozco que
he empezado mi crónica por la mitad, simplemente es que confío en
que lo anterior nunca más tendrá importancia. Continúo:
Había tormenta, y
eso era un alivio para ella. "Ya que no puedo dejar de llorar,
al menos que se disimulen mis lágrimas", pensaba. El tiempo le
había hecho demasiado daño, estaba encadenada al frío pasado y ya
no tenía fuerzas para liberarse de sus grilletes. Y se arrodilló.
Yo sufría por ella, verla así, entregada, ver como su luz interior
se apagaba poco a poco... Pensé en ofrecerle mi ayuda pero creo que no era
lo que ella querría. Casi estaba decidido a dejarla con sus penas, la
miré por última vez buscando una despedida muda cuando... "HELP!"
Allí estaba, escrito en la arena. No se había rendido, guardaba sus
fuerzas mientras pedía ayuda.
Corrí a su lado a
darle un abrazo, rompí los pesados eslabones y...
¿Sabéis qué? No me apetece que
esta historia sea tan corta, el final os lo cuento otro día.
martes, 14 de mayo de 2013
Rándom.
¿Conoces esa sensación de haber
perdido algo que no era tuyo?
Te sientes extrañado contigo mismo
porque, aún sabiendo que no te pertenecía, querías creerte que sí.
Hay veces en que las cosas se complican
tanto que hay que romper con todo, pero en tu interior quedan
pedacitos de emociones que se niegan a salir y caer en el olvido. Y
no es nada malo, tranquilo. Es más, yo diría que es algo bonito,
porque significa que un día fue algo bonito.
Y puede que el resentimiento te cierre
los ojos, pero sólo tú puedes entender qué es lo que te pasa y
cuál es la manera de darle solución, pues, al fin y al cabo, sólo
en ti han germinado tan desconcertantes pensamientos.
Tal vez sea una realidad cruel el darte
cuenta de que todo tiene un fin, o al menos de que lo tuvo, pero
donde hay muerte has de llevar vida, y quizá algún día todo pueda
volver al mismo cauce, o no, pero al fin y al cabo el agua nunca deja
de fluir.
Si tienes algo que decir debes hacerlo
y si tienes algo que sentir debes sentirlo, y la vida te regalará
momentos preciosos.
Recuerda que en todo camino puedes
encontrar piedras, pero con piedras también puedes hacer un hogar
donde estar con los tuyos.
Ilusión de cada día.
“¿Quién tiene prioridad en un cruce
de miradas?”, pensaba, mientras un rayo de sol acariciaba su
rostro. Su corazón latía fuerte queriendo salírsele del pecho,
esperando con emoción volver a verle en aquel mismo banco de siempre
y con su sonrisa de siempre.
Sentada, repasaba en su cabeza las palabras que había preparado en casa y, con los ojos cerrados, llenaba sus pulmones de aire y coraje para cuando él apareciese por su esquina.
Y así fue. Él llegó y se sentó en su mismo banco de siempre,y le sonrió, como siempre. Ella se levantó y dio unos titubeantes pasos a su encuentro, pero, a medio camino, su valor subió al cielo, evaporado, y escapó presa del pánico.
Llegó el invierno y con él los días de chaqueta y lluvia. Cayeron las hojas de los árboles del parque y los días de sol pasaron a ser un efímero recuerdo. Ella volvió cada día, pero él no volvió a pisar su esquina.
Y así vivió de ilusión, y así murió de tristeza.
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