martes, 14 de mayo de 2013

Ilusión de cada día.


“¿Quién tiene prioridad en un cruce de miradas?”, pensaba, mientras un rayo de sol acariciaba su rostro. Su corazón latía fuerte queriendo salírsele del pecho, esperando con emoción volver a verle en aquel mismo banco de siempre y con su sonrisa de siempre.

Vivía con la ilusión de quien ve un nuevo mundo ante sus ojos, y cada mañana se arreglaba buscando conquistarlo. Un nuevo mundo con nombre y apellidos todavía desconocidos pero que, hoy, más guapa que nunca, pasarían a formar parte de su vida. Al menos eso intentaría ella, y estaba dispuesta a darlo todo.
Sentada, repasaba en su cabeza las palabras que había preparado en casa y, con los ojos cerrados, llenaba sus pulmones de aire y coraje para cuando él apareciese por su esquina.

Y así fue. Él llegó y se sentó en su mismo banco de siempre,y le sonrió, como siempre. Ella se levantó y dio unos titubeantes pasos a su encuentro, pero, a medio camino, su valor subió al cielo, evaporado, y escapó presa del pánico.

Llegó el invierno y con él los días de chaqueta y lluvia. Cayeron las hojas de los árboles del parque y los días de sol pasaron a ser un efímero recuerdo. Ella volvió cada día, pero él no volvió a pisar su esquina.
Y así vivió de ilusión, y así murió de tristeza.

miércoles, 27 de febrero de 2013

María


Siento tan pesada carga en mi cuerpo que ni entiendo cómo todavía sigo en pie, pero aquí estoy de nuevo, plasmando penas en un blanco y sacándolas de mi ser. El tiempo no me cambia, pero aunque no tenga remedio, nunca pondré fin a este sentimiento. Es vida.


María lloraba desolada, sin un hombro en el que descargar sus lágrimas y su alma. Había fracasado, en todo, y lo peor, ella sabía que así era. Poco a poco su mundo se venía abajo y ella no había hecho nada por remediarlo, y ahora, arrepentida, dejaba escapar sus lágrimas con la esperanza de así ahogar sus penas o de que al menos le diesen tregua. Pobre diablo.
Siempre se había esforzado en ser una pieza más de este destartalado sistema, pero era demasiado diferente para ello, y ya había invertido demasiado tiempo en sandeces y vanalidades, era la hora de actuar. Ella lo sabía, igual que yo hoy lo sé.
Levantó la cabeza y abrió los ojos.


Es increíble, ¿verdad? Lo extraordinaria que una mente puede ser. Pero aún más increíble lo es a veces por ordinaria.
Yo no soy una máquina de escribir. Y, a decir verdad, espero no serlo jamás. Un escritor no es una máquina de escribir, o al menos no debería serlo.
Y menos yo. Basta que esperes algo de mí para que no sea capaz de cumplir. Es así, no puedo explicar el por qué porque ni yo mismo lo sé, pero es así. No esperes nada por mi parte y nunca te defraudaré, siempre daré más, pero en el momento en que esperes algo... huye, huye.
Muchas veces me cuesta cumplir conmigo mismo, demasiadas, diría, como para cumplir con el resto.
Qué más da, quien me conoce sabe cómo soy y que no se me puede cambiar, pero también sabe que soy cristalino como el agua pura.



Se secó las lágrimas, peinó un poco su alborotada melena con la mano, y se puso en pie. Se prometió no volver a mancillar sus rosadas mejillas, y se fue.

martes, 26 de febrero de 2013

Soy así.


Hoy tengo una gran sonrrisa, y no sé por qué.
Ha sido un día pesado, de un lado para otro, pero siento que empiezo a ser libre. Mi mente viaja a donde nunca antes había estado y eso es... increíble, no hay otra palabra.
Es como sentir la brisa marina acariciar tu rostro mientras el sol brilla y sabes que sólo existes tú.
¿Sabéis? Hace tiempo que descubrí algo: soy sinestésico. Seguramente muchos os preguntéis qué es eso, y os diré que es una de las mejores sensaciones que conozco. Es como ver la música u oír sus caricias. Es eso, ni más ni menos. Una mezcla de los sentidos que a veces se vuelve demasiado intensa para ser explicada.
Siempre lo fui, desde luego, antes simplemente ignoraba que eso fuera algo tan peculiar, lo daba por natural, hoy me alegro de serlo y poder disfrutar las cosas de tantas formas diferentes.
Y, sí, ya sé que a la gran mayoría no os importa mi vida, bueno y qué. Hoy me apetece hablar de mí, más que nunca, y, aunque desconozco el motivo, me gusta.
Podría estar escribiendo un sórdido relato o la más dulce de las poesías, pero no. Hay veces que uno tiene que pararse a pensar en sí mismo y levantar la cabeza, mirar con decisión y decir: "Aquí estoy".
Y yo muchas veces me pregunto qué es lo que me encontraré en mi camino, pero la respuesta siempre es que no hay respuesta. No es que la desconozca, no es eso, es que no hay respuesta.
No hablo de que mi camino se acabe mañana, que también es posible, pero no, yo lo que digo simplemente es que si todo sale bien esa pregunta no puede tener respuesta. Si quiero ser algo en esta vida es feliz, y eso no se reduce a un futuro lógico, sino a un caos eterno donde poder derramarme.
Para muchos la vida es un buen trabajo, una familia, una casa, un buen coche... Hablan de status. Yo cambiaría todas esas palabras por otra que se adecúan más a lo que yo siento: compañerismo, cariño, hogar y, incluso la última, por qué no, adrenalina. Sensaciones puras.
Me llena más una buena conversación que unos cubatas el sábado, y desde luego me llena mucho más el calor que te puede trasmitir una sola persona que el de una multitud.
Soy así.

lunes, 28 de enero de 2013

Como Jesucristo.


Estoy preso, atado a tus palabras y decisiones o, mejor dicho, a su falta, con férreas cadenas en una cárcel que no se ve pero se siente. Y ya me empiezan a sangrar las heridas de las esposas, úlcerándoseme las muñecas y los tobillos con cada nuevo día que pasa.
Con un castigo como la cruz de Jesucristo, en la cual no solamente fue crucificadp, sino condenado a portarla hasta el Gólgota haciendo mucho más dura la pena.
Y ese soy yo, el Jesucristo cargando la pesada cruz en su espalda, esperando el momento del castigo final, o tal vez confiando en un perdón que está complicado pero no imposible.
Y si muero decir que resucitaré al tercer día, sólo deseo poder vivir o poder morir, pero que sean compasivos y no me hagan conrtinuar por más tiempo con esta carga tan titánica.

sábado, 19 de enero de 2013

Podrías ser tú.


Le gustaba provocar, y provocaba infartos con sus intransitables curvas por las que más de uno había perdido la locura. Salía de noche sin que sus padres lo supiesen y allí vivía, escondida entre sombras, buscando ese príncípe que fuera digno de sus carnosos labios.
Se esforzaba cada día en parecer terrenal, pero ella era una estrella caída del cielo y su brillo iluminaba corazones que, por alguna causa, había perdido la luz interior. Paseaba ante la atenta mirada de muchos que no se atrevían a decir un "hola", embrujando a otros tantos. Era una mujer encantadora en todos los sentidos que pudiese tener la palabra, sin embargo era desgraciada.
Su corazón no había conocido el amor, no sabía lo que era sentirse querido, y eso la apenaba demasiado. Necesitaba un príncipe que supiese que ella sería su princesa, que ella merecía el oro y no una escoba, pero, por más que buscase, no aparecía. Hasta que le conoció.




Le gustaba pasear a solas escudriñando la negra noche con sus negros ojos por los que varias habían suspirado. Salía sin un horario fijo, inmerso en un profundo caos que nadie más soportaría, buscando esa princesa que quisiera acompañarlo en cada baile.
Se esforzaba cada día en parecer alguien común, pero en su interior dominaban la filosofía y las letras y eso era algo que le costaba mucho ocultar. Muchas lo miraban impresionadas pero no eran capaces de dedicarle una sola palabra, otras tantas lo intentaron sin triunfar. Era un hombre cautivador en todos los sentidos que pudiese tener la palabra, sin embargo era desgraciado.
Su corazón no había conocido el amor, no sabía lo que era sentirse querido, y eso lo apenaba demasiado. Necesitaba una princesa que supiese apreciar su valía, él merecía el oro y no le daban más que latón, pero, por más que buscase, no aparecía. Hasta que la conoció.

viernes, 18 de enero de 2013

Vía de escape.


No sé qué es peor, que el móvil no suene o que cada vez que lo haga no cumpla tus espectativas ni de lejos. Y ahí me muevo.
No sé si todos sabéis en qué consistía el castigo que impuso Zeus a Sísifo, pero es el que yo estoy soportando ahora. No, disculpad, es mucho peor, Sísifo tenía que subir una piedra por una colina, pero mi castigo no es físico sino mental. Y se repite una y otra vez, una y otra vez.
Hoy aún quedan muchos meses para mayo pero sé con certeza que éste no será florido, mis lágrimas mezcladas con alcohol son lluvia ácida y el terreno está demasiado pisado como para que germine nada. Sólo malas hierbas pueden nacer, y es duro cuando el jardinero se empleó con tanta entrega.
Por suerte me quedan la música y la literatura, y una cerveza fresca nunca se desprecia. Evadirme a ritmo de suave jazz mientras mato a mis demonios a golpe de palabra sabiendo que esto nadie nunca podrá quitármelo. Y, sí, llegaré a ser un escritor consagrado, de eso estoy seguro, si no lo soy ya. Consagrado para mí mismo, y en esto el resto me importa más bien poco. No voy a negar que me gustaría vivir de esto, como a muchos otros, sólo que tengo claro que yo soy mi primer lector.
¿Sabéis? Estoy empezando a observar algo muy curioso. Si tú le das algo a alguien no le hará demasiado caso, sólo le prestará atención cuando tema perderlo. Y sabiendo eso debería de ser un hijo de puta. A veces uno se cansa de dar todo, de apoyar al resto sin sentir su apoyo cuando eres tú quien lo necesita, de pensar en otros sin que nadie piense en ti. Y mi cuerpo ya me pesa mucho.
Si hoy escribo, mañana cometeré un asesinato. y sino tiempo al tiempo. Ya disparo, sólo que de momento afino mi puntería con diferentes balas, pero esta rabia es difícil de calmar.
Espero que al menos cuando vengan a grabar la gente diga: "era un desgraciado, nunca saludaba", eso me haría feliz.  

lunes, 31 de diciembre de 2012

Feliz año.


Tantas cosas que quedaron por vivir, tantos sueños incumplidos, tantas tardes perdidas, tantas intenciones frustradas.

Se acaba un año 2012 plagado de momentos, buenos y malos, para ser sincero. Un año del que salgo medio tocado pero con muchísimas esperanzas de cambio para mejor, con nuevos sueños e ilusiones que tal vez se cumplan si lucho por ellas. Un nuevo año en el que seguro que algunas personas se van y otras llegan para ocupar su lugar. Espero que algunas permanezcan para siempre, Ana, te quiero, de otras simplemente sé que lo harán.

Y qué mejor momento que éste, de despedida, de recordar, de nostalgia, para pensar en un futuro que a veces vemos demasiado lejano, pero el tiempo no se detiene y muchas veces los sucesos acontecen con más presura de la que quisiéramos. Tempus fugit.

Hoy se acaba un año, quedan apenas unas horas, y yo me encuentro en mi habitación desordenada intentando ordenar lo poco que queda dentro de mi cabeza. Mi existencia no se reduce sólo a lo que hice, sino a lo que dejé de hacer. No me arrepiento, no digo eso, sino que muchas veces sólo vemos las acciones, y el hecho de tener que tomar un camino descartando otros también se debe tener en cuenta. Soy consciente de todo lo que hice bien, pero también de todo lo que hice mal; al menos de una parte muy importante de ello. Intento corregir mis errores aunque a veces mi mente me traicione creando incertidumbre, y, en esos momentos, es cuando más debo mejorar.

Este 2013 me propongo quererme, pensar más en mí mismo y salir adelante con gran fuerza. Me propongo disfrutar más de lo que me llegue, así de simple, apreciar lo bueno y no darle demasiada importancia a lo malo que suceda, darle sólo la que realmente tiene. Necesito que sea un año de cambio, de movimiento, mucho más dinámico. Quiero que muchas cosas sigan como están, pero otras muchas quiero cambiarlas, y sé que me costará y que no siempre será posible, pero prometo intentarlo con ahínco. Lucharé por ser feliz.

En un momento como éste en el que nadie regala nada, yo quiero ser un regalo para el mundo. Es imposible que cambie la vida de todos, lo sé, qué más quisiera, pero intentaré hacérsela más agradable a los que me rodean y, quiern sabe, quizá me embarque en algún proyecto a mayor escala. Hay muchas ideas germinando dentro de mí, muchas se llevarán acabo, otras simplemente se quedarán en el tintero, pero, después de todo, puede que 2013 se convierta en un buen año.

Feliz año a todos, felices fiestas.